Daniel Martínez y la educación

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Presupuesto[editar | editar código]

El programa del Frente Amplio[1] considera que está en “el debe” alcanzar el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) para la enseñanza. En su página 115, se reafirma que se buscará “un presupuesto adecuado que supere el 6 % de acuerdo al gasto que debería haber por alumno” y “una revaloración del papel docente en lo salarial y en su formación”. A su vez, el programa plantea “continuar incrementando la inversión en educación, sobre la base del 6% más el 1% del PIB para investigación”, y aclara que estos incrementos “tenderán a mayores niveles de justicia social y equidad en la inversión por estudiante”.

En materia de primera infancia, las Bases Programáticas del FA afirman que “existe un presupuesto invisibilizado”, y que es “necesario destinar un presupuesto específico para su atención integral”.

Diseños y contenidos curriculares[editar | editar código]

El programa del FA identifica como un problema el alto grado de repetición en educación secundaria, y plantea la “urgencia” de analizar los diseños institucionales.

El FA apuesta a promover un mayor nivel educativo en la población, y para eso se propone en la página 116 de su programa “profundizar y consolidar los cambios necesarios en educación: en materia de acceso y culminación de los ciclos educativos, con la proyección de la universalización de una Educación Media de calidad; en la generalización de la formación terciaria y superior”.

Menciona que la educación obligatoria “debe brindar las herramientas conceptuales y prácticas que integren educación y trabajo, valoración de derechos y obligaciones, que permitan al educando, crítica y reflexivamente, pensar su lugar en la construcción de la sociedad” y que “es necesario fortalecer una política de Educación No Formal” (página 117). También propone que la educación media técnica y tecnológica tenga mayor impulso “para potenciar la inserción social, educativa y productiva” de los jóvenes, y que se expanda “la Educación Media Superior mediante opciones formativas vinculadas al trabajo, la producción y la tecnología”. (página 118).

Las bases programáticas del oficialismo proponen establecer una política educativa inclusiva, para lo que se debe tener siempre presente los diferentes tiempos y modalidades en los aprendizajes de los/as estudiantes, sea cual sea su edad, y señalan que desde esta perspectiva “hablar de repetición carece de sentido”. El programa menciona que en educación media básica hay un “alto grado de repetición (1 de cada 4)”, lo que “refuerza la urgencia de analizar los diseños y prácticas institucionales”, incluida el objeto de la evaluación. En ese sentido, establece que es “necesario promover la revisión de los planes, programas y régimen de evaluación y pasaje de grado” y que “será clave evaluar los objetivos y la instrumentación de las políticas dirigidas a personas jóvenes y adultas vinculadas a la culminación de los ciclos” (página 119).

Entre los desafíos en materia educativa, el programa del FA resalta “construir condiciones para iniciar una nueva cultura educativa que impacte en el aula, que promueva la interdisciplinariedad, que promueva la enseñanza por proyectos, los trabajos colaborativos y los espacios de acompañamiento de los/as estudiantes. Asimismo, la cooperación de los centros educativos entre sí y con la sociedad” (página 121).

Por su parte, uno de los referentes en educación del candidato del FA, Gabriel Quirici, planteó que se creará Uruguay Proyecta, un instituto que articule los proyectos que implementan nuevas formas de enseñar y aprender, hoy desarrollados en el marco de la Red Global de Aprendizajes.[2]

Daniel Martínez también ha propuesto la creación de un Plan de Reconocimiento de Trayectorias Educativas dirigido a personas que no completaron la educación media, “para que puedan completar ciclos y, eventualmente, continuar su trayectoria educativa"[3]. El candidato del Frente Amplio dijo que "hay mucha gente que sabe mucho más de lo que tiene acreditado" y que "no se puede forzar" a la gente a "adaptarse al sistema tradicional". En ese sentido, planteó instalar "planes de acreditación de saberes y de certificación de competencias laborales, o el aprendizaje a distancia", así como "planes acelerados específicos para culminación de ciclos educativos".

También propone generar un Sistema Nacional de Formación y Capacitación para la Transición Justa, para "capacitar a los trabajadores que están siendo desplazados por la transformación de la economía, o que buscan nuevas oportunidades laborales en un contexto cambiante".

"Sin destinar nuevos recursos presupuestales, estimamos poder realizar 80.000 capacitaciones anuales focalizadas en las nuevas modalidades de trabajo y demandas laborales", dijo Martínez en la presentación de sus propuestas sobre ciencia y educación[3]. Para eso se reenfocarán “los presupuestos actuales y las capacidades de Inefop y el sistema de enseñanza pública". El candidato aclaró que a ese sistema accederían "no solo personas que estén sin trabajo, sino todos aquellos trabajadores que busquen mejores oportunidades laborales adaptadas a las demandas en permanente transformación".

Referencias[editar | editar código]